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Gabriela Mistral y los grandes chilenos
¿De nuevo el pago de Chile u oportunidad histórica de hacer justicia mistraliana?

No le había dado mayor importancia a la selección electrónica de "los grandes chilenos". Se trata de una dudosa votación, en la que muy pocos deciden por todos. Leí que en Rusia la disputa electrónica es entre Stalin y el Zar Nicolás. ¡¡Menuda alternativa!! Pero me sobresalté en mi cama, cuando en el noticiero de TVN de anoche me enteré que Gabriela Mistral iba última en la referida votación. No pude dejar de preocuparme. Mal que mal, ese anuncio, me demostraba que las votaciones están produciendo efecto público en programas televisivos y gigantescos afiches. Entré a la referida página web para comprobarlo. Era cierto. Gabriela tiene un 3% de votos.
Me levanté esta mañana y leí en la Revista Mujer de La Tercera una entrevista a la actriz Ximena Rivas. Ella personifica a nuestra poetisa. Reclama que a Gabriela le estamos haciendo lo mismo que cuando no la dejamos ser Directora del Liceo de Punta Arenas – ¡¡ a la maestra universal !! - o cuando le concedimos el Premio Nacional de Literatura en 1951 - ¡¡ seis años después del Premio Nóbel de Literatura, donde ella, para vergüenza de todos, se declaró "Hija de la democracia chilena" ¡¡ -. Transcribo a la actriz: "Por eso la reducimos a Piececitos de niños, a si fue homosexual o no, a si fue o no mamá de Yin Yin, a si era fea o masculina. Chile no fue capaz de acogerla en toda su grandeza, en su capacidad de ver más allá". La crucifixión mistraliana continúa.
Pues bien, decidí no ser parte de esta tragedia. Entré a la página web, puse mis nombres y apellidos. Me declaré del sexo masculino. No dudé en poner mi teléfono y voté por ella. Por la mujer más grande que ha producido Chile. Mujer de magnitud sideral en un mundo que reclama hoy por justicia para esa mitad de la humanidad, cinco mil años postergada. Por la profesora de la escuela pública de Las Compañías, que utilizaba por pizarrón el piso de tierra de la sala o las arenas del mar. Por la que partió a inundar de libros la patria mexicana, en pleno proceso revolucionario. Por la "insoportable demócrata" que decía que el oficio de Chile era ser "País civilísimo del civis político y del civis social". Por la feminista que escribía largas cartas a Eduardo Frei pidiéndole que insistieran en dar voto a las mujeres. Por la profesora rural que desafiaba el orden establecido pidiendo justicia a sus hijos predilectos, los campesinos. Por la educadora que reclamaba ante Pedro Aguirre Cerda más empeño aún en eso de "Gobernar es educar". Por la católica que le rogó a Dios que la iluminase con una palabra de sabiduría cuando se reunió con Pío XII. Y a borbotones salieron de su boca reclamos inspirados a favor de los pueblos originarios de América Latina. Por sus poemas sobrecogedores y sus tiernas odas. Por la nada ortodoxa mujer universal que dialogaba con el budismo y el protestantismo. Por la austera ciudadana que legó su Premio Nóbel y riquezas a los niños pobres de Vicuña y a los franciscanos.
No lo dudé, como no dudo en pedir su voto. www.grandeschilenos.cl
Es hora de la justicia mistraliana. |
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Todos quisimos ser héroes
Nacer, amar, alcanzar la grandeza y morir con una
sonrisa en los labios, mirando el cielo.
“Todas queríamos ser reinas” lloraba Gabriela Mistral.
Todos quisimos ser héroes, pero ¡ay!, hemos finalizando
siendo villanos.
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Anunciaron tu muerte
Hacer política es equivalente a sentir amor por el prójimo. En un caso y otro, se trata de hacer el bien a los demás. La insuperable expresión de Aristóteles, la búsqueda del bien común, indica con sobriedad y profundidad el sentido del vocablo.
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